Y mira que se lo tengo prohibido, pero no hay quien haga carrera de él. Anoche, tras una apasionante lectura y una escucha relajada de un doble en directo de 'Remember Shakti', me fui a dormir. Al menos mis intenciones eran esas, porque tras meterme en la cama y arroparme ni mucho ni poco, un escandalo procedente de mis vecinos me impidió conciliar el sueño. Música, risas, gritos, karaoke, una fiesta de lo más animada a las tres de la madrugada. Dado que es imposible tratar con ellos (historia poco razonable), me levanté en busca de consuelo en la conversación binaria del sr. Peces. La charla preliminar de costumbre desembocó en una interesante conversación sobre nuestras antiguas aficciones. El sr. Peces no es que sea muy ocioso, por lo que conduje las riendas a mi terreno y terminamos por hablar de la radio y nuestra común aficción por ella. La tarjeta PCMCIA de red inalambrica entró en su correspondiente lugar y nos dispusimos a ver que emisoras nuevas podriamos escuchar.
Las de siempre, por supuesto. Hay dos redes en mis alrededores con una potencia en torno al 40-50% sin ningún tipo de seguridad. Me suelo conectar con ellas un rato, más que nada para navegar por internet. Una de ellas es de muy fácil acceso, tan fácil que hasta puedo ver las carpetas del ordenador de mi vecino. No me gusta el cotilleo, pero como pasatiempo en noches de insomnio forzado está bien. Sin embargo anoche me encontré con una red nueva: una red que respondía al nombre de mi ruidoso vecino contra el cual tanto el sr. Peces como yo clamabamos venganza...
Me encontré con el primer escollo al ver que la red estaba protegida con clave WEB. Sabía que una simple contraseña te deja usar la red pero, ¿cual sería? Probé con el nombre de la red, con los apellidos de mi vecino, con el nombre de sus familiares... Nada, me lo estaba poniendo difícil, aunque teníamos entretenimiento mientras de fondo se escuchaba 'La camisa negra' de Juanes. De momento me vino la inspiración. Es muy simple. Si no cambias la contraseña que se te da por defecto, ¿cual puede ser? Pues 'admin', cual si no...
¡Bingo! ¡Ya estamos dentro, sr. Peces! Me han dado la IP local de 192.168.1.3, por lo que imagino que somos solo dos en el grupo más la puerta de enlace. Escribo en la barra del navegador la IP de la puerta, 192.168.1.1 y entro como si nada con el mismo truco. Login: admin, Pass: admin. Vale, ¿y ahora qué? Pues vamos a gastarles una broma, sr. Peces. Pero antes mira si puedes enseñarme algo que tenga en el disco nuestro vecino. Perfecto, se logea sin contraseña, no es para menos. Uy, qué feo sale en esa foto. Mira, ¿has visto el material guarro que guarda? Quién lo diría de él, tan joven y mirando esas cosas... Vale, vamos a la broma. Una vez dentro de la puerta de enlace cambio las configuraciones IP y... adios red. Para mí, para el sr. Peces y para él.
Todo tiene arreglo. Un reseteo del router y una nueva configuración. Aunque lleva su tiempo, sobre todo para el usuario con nivel de informática tan alto que deja que sus contraseñas sean 'admin'. Tras un cuarto de hora de maldiciones, mi vecino apaga el ordenador, despide a los invitados y se va a dormir. Se acabó la fiesta.
Buenas noches, sr. Peces.